miércoles, 22 de abril de 2015

Cenizas - Ilsa J. Bick








Título: Cenizas
Autor: Ilsa J. Bick
Editorial: Nocturna









La novela juvenil tiene sus detractores y sus defensores, como todo. Yo en este caso me considero Suiza: neutral. Leo literatura juvenil sin ningún problema y me puede gustar más o menos, pero lo importante es que (en la mayoría de los casos) me entretiene mucho y me sirve para desconectar de lecturas más pesadas. Pero, a veces, estas lecturas que solamente deberían hacer pasar un rato ameno, son tan adictivas que se convierten en una de esas novelas que te dejan tocado. Cenizas es de este tipo. 

Sinopsis oficial
Alex entra en el bosque con una pistola. Cuando sale, el mundo ha cambiado.
Primero fue el zumbido. Después, los dispositivos electrónicos dejaron de funcionar. Y entonces...



Antes de empezar la reseña, un aplauso muy fuerte para quien sea que haya hecho la sinopsis. Va totalmente en serio. Sabéis que muchas veces inicio mis reseñas quejándome de las sinopsis porque revelan mucho o porque no tienen nada que ver con la historia o váyase usted a saber. Por eso me encanta encontrarme muy de vez en cuando con una de estas sinopsis: da tan poca información que consigue su propósito de picar al posible lector. Eso fue lo que ocurrió conmigo y me alegro mucho de haber ido casi a ciegas con esta novela. Os recomiendo mucha precaución con las reseñas que circulan por ahí, son demasiado completas y prácticamente cualquier detalle de más que os cuenten os va a estropear la historia. 
Me va a ser muy difícil hacer esta reseña porque voy a ir con pies de plomo para no revelar nada, así que me limitaré a hablaros de lo que ocurre en los dos primeros capítulos y a intentar comentarla un poco por encima.


Cenizas narra el inicio del apocalipsis desde el punto de vista de Alexandra, lo que supone la guinda de su vida: ha perdido a sus padres y pronto se va a perder a sí misma debido a lo que ella llama el "monstruo", un tumor cerebral que le ha arrebatado el sentido del olfato y la alegría de vivir. La conoceremos durante una excursión en la montaña y sentiremos en carne propia su desidia y esa sensación de me-da-igual-todo-y-digo-lo-que-pienso asociada a su condición de enferma terminal. Se encontrará inesperadamente con otros dos excursionistas, Jack y Ellie, y, entonces, ocurre. 

A pesar de haber sido comparada con Los juegos del hambre por activa y por pasiva para aumentar el número de ventas, esta no es una novela distópica sino post-apocalíptica, y con los acontecimientos y personajes de LJDH guarda un parecido más bien nulo, salvo una escena concreta que sí me ha recordado a la popular saga de Collins. Pero el parecido acaba ahí, Alex y Katniss no tienen nada que ver. De hecho, si tuviese que comparar esta saga con alguna otra que sirviese de referencia, sería con Las pruebas o con La cura mortal, la segunda y tercera partes de El corredor del laberinto; de hecho una de las críticas positivas de la portada es del mismísimo James Dashner. 

Alex es una chica cínica y con pocas ganas de ocultarlo, total, ¿para qué molestarse en guardar las apariencias? Su vida es una porquería y lo que le faltaba es tener que ir por ahí preocupándose del qué dirán. Pero cuando el fin del mundo acaba, se tendrá que enfrentar a cambios que no entiende y aprender a convivir con ellos. Aunque el sustrato base se mantiene a lo largo de la novela, se aprecia una evolución en el personaje sin perder su esencia, ese humor negro que la acompaña en ocasiones y las ganas de luchar. 
No os voy a hablar del resto de personajes porque no quiero estropearos la oportunidad de conocerlos, pero sí os puedo decir que no hay uno solo que no oculte un buen puñado de secretos, y la autora se saca unos giros estupendos de la manga. 

Al asistir al principio del fin junto a Alex iremos tan perdidos como ella, lo que a mí me parece un punto positivo. En esta clase de historias al principio el lector anda muy descolocado hasta que recibe las explicaciones necesarias, que muchas veces tardan capítulos en llegar, y esto saca de la lectura. Pero de esta forma, nos iremos haciendo las mismas preguntas que Alex y recibiremos las respuestas a la vez, por lo que es más sencillo conectar con la protagonista y además disfrutaréis con el proceso deductivo. La autora además juega con un recurso muy acertado: suelta detalles sin importancia como el que no quiere la cosa que páginas más tarde resultan ser un punto clave para la historia. 

La pluma de la autora es sencilla y directa contribuyendo a que la novela se lea con rapidez, algo en lo que también tienen mucho que ver las dosis de tensión que nos regala Bick. No hay capítulo que no te deje con ganas de ir a por el siguiente, en cada uno surge una nueva cuestión que debe ser respondida, un nuevo misterio que resolver o un nuevo peligro al que hacer frente. 
Y de esto último tenemos para dar y regalar. El apocalipsis de Bick es original y bien explicado, aunque desde luego en este primer libro no vamos a recibir todas las respuestas y tendremos que correr como locos a por el segundo libro (que tendremos en España dentro de nada). Tengo que advertiros de que la autora no se corta un pelo con las escenas sangrientas, encontraremos partes bastante violentas y muy explícitas, así como algunas descripciones poco aptas para estómagos delicados. Pero tranquilos, por una historia tan adictiva vale la pena pasar un mal rato (os lo digo yo, que soy la Princesita Melindres). 

De nuevo tengo que recomendaros que tengáis cuidado con las reseñas que leéis o con las opiniones que buscáis, porque además de revelaros alguna parte importante de la historia, podrían crearos una idea equivocada de la misma (volviendo al ejemplo de la comparación con LJDH). Porque si algo bueno tiene esta historia es que sorprende, cualquier cosa puede suceder y los secundarios tendrán buena parte de culpa. Giro tras giro, llegaremos a un abrupto final de infarto, que nos dejará con más dudas de las que ya teníamos y con un hormigueo de nervios por lo que le ocurrirá a nuestra protagonista. 

Cenizas merece ser leída. Seremos testigos del principio del apocalipsis de la mano de una protagonista acostumbrada a luchar por sobrevivir un día más. Tensión, intriga y un punto de gore se dan la mano en la novela de Ilsa J. Bick que os recordará que se pueden escribir historias estupendas en un género que muchos consideráis menor, la literatura juvenil. Engancha peligrosamente y deja con ganas de más. 

Sé que he dicho por activa y por pasiva que esta novela no se parece en nada a Los juegos del hambre, pero algunos diseñadores de portadas (en concreto creo que son los alemanes) parecen empeñados en no ver las diferencias. ¿No se os da un aire la chica de la portada sospechosamente a Jennifer Lawrence? Han hecho un copy-paste de un póster de En llamas...















6 comentarios:

  1. Tiene muy buena pinta, espero poder leerlo pronto ^^
    ¡Un beso!

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  2. Me encantó *-* No me lo esperaba para nada y es verdad que deja muchas ganas de más!
    Quiero tener ya la segunda parte :c Un beso!

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  3. Yo pocas veces me animo con los libros juveniles, tiene que llamarme mucho pero en este caso es un planteamiento que no me llama, ni aunque no fuera juvenil
    Besos

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  4. Hola :) La verdad que tengo ganas de leerla, la tengo apuntadísima tras todas las reseñas y recomendaciones vía twitter, a la cual obviamente se suma una más con tu reseña. Un besin^^

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  5. La tengo pendiente y me apetece un montón leerla y más sabiendo que no se corta con la violencia jaja
    Un beso!

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