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Perturbador |
Espero que para vosotros el mes acabe mejor que para mí, porque llevo un catarro que me hace estornudar tantísimo que mi perra ha acabado por levantarse y marcharse indignada porque no la dejaba dormir. Lo siento por ella. Pero algo bueno tiene este resfriado, y es que me ha dado material para el Club de los cinco de hoy. Os hablaré de los libros que me gusta releer cuando estoy mala, esos libros sencillitos que me reconfortan y me hacen sentir mejor.
5. Este libro es uno de los que más he releído en toda mi vida. Lo descubrí cuando estaba en el colegio y le cogí mucho cariño. Es muy cortito y me lo sé casi palabra por palabra. Cuando lo abro me siento como si me hubiese reencontrado con unos amigos que hace tiempo que no veía, esa clase de gente con la que puedes ser tú mismo y relajarte.
Es un libro juvenil (muy juvenil) de detectives contado en clave de humor. Su protagonista, Gil Abad, siempre consigue hacerme reír, por eso recurro a él cuando estoy pachucha. Si ya le sumamos un Cola-Cao, me vuelvo a sentir como cuando tenía 12 años.
4. La novela que viene a continuación no me gusta demasiado, para qué os voy a mentir, pero es un libro bastante fácil de seguir cuando estás febril, así que se queda dentro de la lista de hoy.
No está entre mis preferidas, aunque esa portada que tiene es absolutamente preciosa, pero no le habría dado una oportunidad de no ser porque estaba enferma y necesitaba un libro sencillo, sin nombres extraños y tramas intrincadas. La selección cumple con creces en ese sentido, una historia para leer cuando no tienes muchas ganas de concentrarte en algo complicado.
3. Este sí que es uno de mis favoritos. Acudo a él cuando necesito urgentemente olvidarme de ese molesto dolor de garganta y echarme unas risas.
No soy muy de chic-lit pero la verdad es que este libro es un best seller muy merecido, es divertidísimo y sencillo de leer. De lo mejorcito para cuando estás enfermo.
2. Si no estáis demasiado atontados por la fiebre, solamente un poco fastidiados y con ganas de pensar en cualquier otra cosa que no sea el catarro que se avecina, esta recomendación es para vosotros.
Es una novela sencilla, como todas las de la entrada de hoy, pero tiene el punto justo de intriga y complicación para considerarse adictiva. También es válida para una tarde especialmente aburrida (al fin y al cabo el aburrimiento es una de las peores cosas de estar enfermos, es casi casi una clase de enfermedad por derecho propio).
1. Y mi gran elección para las tardes de enfermedad. Otra de esas novelas que me hacen volver a mi infancia, a esa sensación algodonosa de tranquilidad.
Por supuesto. No podía faltar. Harry y sus amigos me hacen olvidarme de la congestión y el malestar general. Los farmacéuticos deberían recomendar una buena lectura de cuando en cuando.
Aquí termina mi selección de libros para una tarde con unas décimas de fiebre. ¿A qué libro recurrís vosotros cuando no os encontráis en plena forma?