Título: Diez
Autor: Gretchen McNeil
Editorial: Maeva
De nuevo me he atrevido con un retelling del archiconocido libro de Agatha Christie Diez negritos (podéis leer mi reseña del original aquí). Es una novela corta que se lee en un plumazo, porque este tipo de libros enganchan una barbaridad, a mí al menos, no puedo dejar de leer hasta que he descubierto al asesino y su motivación. Es de corte juvenil, por lo que no solamente nos tendremos que enfrentar a un psicópata, sino que además las hormonas luchan en contra de los protagonistas. Bueno. De esto último podría haber prescindido sin problemas.
Sinopsis oficial
Cuando Meg y Minnie reciben una misteriosa invitación a una fiesta en Henry Island, no dudan en mentir a sus padres para no perdérsela. Es una oportunidad única antes de empezar la universidad. Al llegar a la isla, conocen a los otros ocho invitados y encuentran un DVD con un siniestro mensaje: «La venganza es mía». Meg empieza a sospechar que algo no va bien. Una terrible tormenta los deja aislados sin electricidad ni wifi, y faltan cuarenta y ocho horas para que llegue el próximo ferry. El primer cadáver puede interpretarse como un suicidio, pero aparece otro... Entonces, Meg comprende que el mensaje iba en serio. ¿Podrán Meg y Minnie salir con vida?
Meg no es una gran amiga de las fiestas, ella prefiere quedarse en casa escribiendo en su portátil o en su diario, pero ante la insistencia de Minnie, su mejor amiga, de ir a una fiesta de lo más exclusiva durante todo el fin de semana tendrá que acabar por ceder. Pero de fiesta tiene poco. Al poco de llegar empiezan a sucederse cosas de lo más extrañas, no hay forma de comunicarse con el resto del mundo y un perturbador DVD les dice que conoce su secreto y que la hora de la venganza ha llegado. Pronto aparece el primer cadáver y el idílico fin de semana se convierte en una lucha por la supervivencia.
Para Meg, Minnie no es solamente su mejor amiga, también es su responsabilidad. La mayor parte del tiempo no es su amiga, es su cuidadora, su protectora. Es incluso capaz de renunciar a su gran amor porque su amiga también está enamorada de él, a pesar de que Minnie haya sido rechazada por él. En general el personaje de Meg me ha gustado, pero la considero demasiado apocada.
Y qué decir de Minnie. Qué personaje más absolutamente insoportable.
En cuanto al resto de los asistentes a la fiesta/venganza, no hay gran cosa que decir de ellos, salvo de T.J. que será el galán por excelencia. El típico jugador de fútbol que acaba por ser el más sensato de todos y que en contra de la apariencia que da tiene su corazoncito con sentimientos y todo.
Los personajes de la novela son un puñado de tópicos, para qué nos vamos a engañar. Por suerte, en este tipo de novelas lo que importa no son ellos (mejor no encariñarse demasiado, ya sabéis), sino la trama.
Así pues, la trama es la verdadera protagonista de la historia, no tanto como los propios personajes y los lazos que los unen. Un asesino anda suelto y la prioridad es descubrirlo o conseguir descubrir su motivación para así poder adelantarse a su siguiente movimiento. Tengo que decir que aunque la historia mantiene unas notas de tensión más que adecuadas, la autora nos lo pone demasiado fácil, nos proporciona muchas pistas y es sencillo averiguar lo que pretende el asesino (no me refiero a matar a esos diez adolescentes, eso estaba claro).
Más que un retelling en toda regla de Diez negritos, esta novela guarda mucho más parecido con una película de terror protagonizada por adolescentes, de esas en las que siempre hay alguna que suelta algo tipo "Bobby, esto no tiene ninguna gracia" y Bobby lleva ya muerto media película.
Me ha faltado algo de profundidad, además como os comentaba al principio tenemos un batallón de hormonas suelto por la casa y eso le resta más credibilidad a la historia. Bien que se busque consuelo en los brazos del ser querido, pero un poco de cordura, por favor. Ni siquiera tienes claro que él no sea el asesino, contrólate.
Esto sumado a que es una novela cortita ha hecho que me quede con una curiosa sensación de vacío, me ha faltado algo, todo se resuelve demasiado deprisa y los asesinatos ocurren a toda velocidad, casi no hay tiempo de atar cabos antes de que aparezca la siguiente pista o, peor todavía, el siguiente cuerpo. Digamos que no me habría importado algo más de suspense.
En definitiva, Diez es una novela perfecta para una de estas tardes lluviosas que tenemos tan a menudo últimamente. No marcará vuestras vidas ni se convertirá en vuestro libro de cabecera, pero os hará pasar un rato muy entretenido. Aunque yo os recomendaría HYDE en su lugar, que tampoco es perfecta pero a mí personalmente me gustó bastante más (podéis leer mi reseña aquí).