Mostrando entradas con la etiqueta distopía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta distopía. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de enero de 2016

El sermón de fuego - Francesca Haigh








Título: El sermón de fuego 
Autor: Francesca Haigh 
Editorial: Minotauro 










Esta fue mi última lectura de 2015 y, al mismo tiempo, mi primer libro en este 2016. La escogí para despejarme la cabeza del final de Nacidos de la bruma antes de ponerme con otra saga potente, El Portador de la luz. Una distopía dirigida al público joven nacida pasado ya un poco el boom de este género, que ya empieza a repetirse y a aburrir a los lectores, quienes demandan historias nuevas y personajes diferentes. ¿El sermón de fuego lo consigue? 

Sinopsis oficial

Cuatrocientos años después de un apocalipsis nuclear, los humanos viven en un mundo sin tecnología donde los recién nacidos son siempre gemelos: uno de ellos es físicamente perfecto, el alfa; el otro sufre algún tipo de deformidad, el omega. Este mundo es de los alfas y los omegas viven marginados en asentamientos aislados. Sin embargo, cuando un gemelo muere, también lo hace el otro.
Precisamente por este motivo, Cassandra es confinada por orden de su hermano Zach cuando este se convierte en un destacado líder del Consejo. Su intención es garantizar su propia seguridad mientras planea un mundo en el que los omegas no puedan ser usados contra sus gemelos. Pero Cass es un tipo especial de omega: no tiene anomalías físicas, es vidente.

Siempre ha habido rumores de una resistencia omega organizada y aunque Cass desea unirse a los rebeldes, no puede evitar preguntarse qué pensarán ellos cuando descubran quién es su hermano.
¿Acaso es la única que cree que alfas y omegas pueden convivir en paz?

PISTA: cuando una sinopsis termina con una pregunta, la respuesta suele ser que sí. (Efectivamente, no me gusta que las sinopsis me hagan preguntas. Me parece un truco barato para enganchar al personal. Pero dejemos mi mala baba aparcada). 

El sermón de fuego parte de una premisa habitual para los viejos conocidos del género. Una gran catástrofe, en este caso de carácter nuclear, ha acabado con la civilización como la conocemos hoy día y ha dado lugar a una nueva sociedad compuesta por gemelos. Tal y como promete la sinopsis, uno de los gemelos, el llamado alfa, es un individuo fuerte y resistente, mientras que su hermano, el omega, porta consigo las malformaciones propias de un desastre nuclear. Los gemelos siempre son un chico y una chica, pudiendo ser deforme cualquiera de los dos. 
Los alfas desprecian a sus gemelos puesto que los consideran impuros, así que los apartan de su lado tan pronto como sea posible para evitar contaminarse, recluyéndolos en pobres aldeas donde se ven obligados a pasar hambre y otras penurias. 
Cassandra es una omega especial, ya que en lugar de física, su anomalía es de un tipo muy diferente. Ella es una vidente, una clase de omega extremadamente rara que puede pasar por alfa siempre y cuando sea capaz de mantener en secreto sus visiones. Es por ello que puede pasar más tiempo del esperado junto a su gemelo, Zach, al que quiere con todo su corazón a pesar del desprecio creciente de este, ya que es marginado que el resto de niños de su aldea por considerarlo un potencial omega oculto. 
Pero una vez sean adultos, Zach no podrá mantener muy lejos de sí a su hermana, por más que lo desease. Se ha convertido en una figura muy importante en la jerarquía alfa, y la muerte de su hermana implicaría la suya. Así que Zach mantiene prisionera a Cassandra para que nadie atente contra ella. Pero claro, nadie ha dicho que sea sencillo encerrar a un vidente. 

Antes de escribir novelas (esta es su primera incursión), Francesca Haigh se dedicaba a escribir poesía. Y llamadme loca, pero noto un cierto regusto de ello en El sermón de fuego. No necesariamente en su prosa, sino más bien en una sensación de fugacidad que invade toda su historia. De alguna manera, me he sentido como si estuviese leyendo un poema largo y sin rima alguna, puesto que nuestros protagonistas se encuentran en constante movimiento. No pasan más de dos o tres capítulos en un mismo lugar, quedando los personajes secundarios reducidos a meros figurantes que solo aparecen en tres o cuatro párrafos. En un principio, esta manera de contar su historia me gustó (al fin y al cabo ESDLA también es una historia de viajes), pero de cara al final comenzó a cansarme, especialmente porque el clímax final ocurre demasiado deprisa y la autora no deja el tiempo necesario para poder saborearlo. 

Ya que hablamos del final de la novela, diré que, además de apresurado, es bastante predecible. Lo que podríamos llamar "la gran revelación" se intuye desde la mitad del libro, por lo que no tengo claro si este clímax apresurado que os acabo de mencionar es una falta de saber hacer o en realidad fue intencionado, es decir, la propia autora sabía que aquello de "gran revelación" no tenía nada y se lo quitó de encima lo antes posible. Cualquiera que sea la respuesta, debo decir que el final de la historia es un poco decepcionante y deja un ligero sabor amargo en los labios. 

Ya os he comentado que, durante la mayor parte de las páginas, los protagonistas se encuentran en constante movimiento. Cabría la pena esperar unas detalladas y bellas descripciones de los muchos parajes que visitan... pero lo cierto es que esto no ocurre. Francesca Haigh no pierde mucho tiempo en descripciones, ni en las de los escenarios ni en las de sus personajes, usa cuatro palabras para que el lector se haga su imagen mental pero deberá rellenar los huecos por su cuenta. Esto no es necesariamente malo si os gustan las descripciones escuetas porque el exceso de letra os parece soporífero, pero personalmente creo que algunas de las escenas habrían ganado mucha intensidad con simplemente un par de líneas más para crear ambiente. Además de frugal, Haigh también peca de fugaz. 

Todas las energías que Haigh no invierte en describir el entorno, las dedica a construir su sociedad distópica, que ha decidido levantar en torno a una premisa bastante original: todos sus componentes son gemelos, fruto de una catástrofe nuclear que, al mismo tiempo, es responsable de que uno de ellos presente deformidades. Si bien estoy bastante cansada de catástrofes que dan lugar a mundos bastante, vamos a reconocerlo, absurdos, en este caso no se puede decir que la autora no haya querido aportar un elemento novedoso. Pero la historia sigue el esquema clásico de opresión-rebelión; con gemelos, eso sí. 

Y vamos por último con la protagonista. Cassandra me ha parecido un personaje un tanto estereotipado, la heroína que últimamente vemos en cada libro juvenil que encontramos por ahí, con la salvedad de que es un poco más mayor de lo habitual: en lugar de 16 años, tiene unos 24. Cass es una chica bastante apocada, quizá comprensible debido al gran secreto que ha tenido que ocultar durante su infancia, pero a mí se me ha antojado sosa y he sido incapaz de empatizar con ella y mucho menos identificarme con su persona. Las andanzas de Cassandra me daban un poco igual, la verdad. 

Pero la autora supera con creces sin falta con el que a mi entender es el mejor personaje de la novela: Zach, el gemelo alfa. A diferencia de su hermana, poco merecedora de protagonizar nada, Zach es un personaje muy bien construido y con un mundo interior oscuro y fascinante. La evolución de este personaje a lo largo de la novela, contada desde la perspectiva de Cass, es sin duda lo mejor de la historia. Zach sufrió el desprecio del resto de niños y de sus propios padres por el secreto de su hermana, lo que le ha llevado a desarrollar un fuerte odio hacia todos los omegas, incluyendo a su propia gemela, aunque todavía sigue queriéndola por más que le pese, según podemos apreciar en algunos gestos del personaje. El Zach adulto es una persona profundamente trastornada, Francesca Haigh sabe transmitir el estrés, el miedo y la preocupación que lo acechan y muestra sus efectos sobre su apariencia física. He lamentado profundamente no haber podido leer ningún capítulo desde la perspectiva de Zach, creo que habría enriquecido muchísimo a la historia y que habría hecho que mi opinión sobre ella cambiase a mejor. 

Entonces, en conclusión, ¿es El sermón de fuego un mal libro? No, en absoluto. Es una distopía que busca incorporar elementos novedosos que la distingan del resto y cumple su función de entretener. La falta de profundidad de la autora puede ser perfectamente debida a su pasado como poeta, y no me cabe duda de que sabrá pulirlo en libros posteriores hasta dar con su estilo. Es cierto que la parte final pierde bastante con respecto a la primera mitad del libro, pero aún así no es una mala novela. Así que, si estáis buscando una distopía en la que la trama y la sociedad futura no sean solamente el telón de fondo de una empalagosa historia de amor que nos han contado una y mil veces, os recomiendo que le deis una oportunidad a El sermón de fuego

miércoles, 26 de agosto de 2015

Amanecer rojo - Pierce Brown








Título: Amanecer rojo
Autor: Pierce Brown
Editorial: RBA









Seguro que todos vosotros habéis oído hablar de este libro. Muchos, incluso lo habréis leído, o por lo menos lo habréis tenido en la mano y habréis estado a puntito de llevarlo a casa con vosotros en más de una ocasión. Yo me había planteado comprarlo tantas veces que he perdido la cuenta. Hasta que al final me decidí, aprovechando los descuentos de la Feria del Libro (yo con esto de las rebajas soy como la madre de Shin Chan). Sí, amigos lectores, tengo pendientes reseñas desde mayo. Así están las cosas. 

Sinopsis oficial
Estrategia. Fuerza. Amor. Traición. Ideas como libertad o igualdad murieron junto con la Tierra. Ahora, en Marte, el equilibrio se sustenta en un férreo sistema de castas representadas por colores. Para acceder a la élite de los gobernantes, los dorados deben ganarse su puesto en una contienda implacable. Pero Darrow no es un dorado. Es un rojo, forjado en las entrañas del infierno. Afilado por el odio. Fortalecido por el amor. Para sobrevivir, debe ocultar su verdad. Sin olvidar que cada muerte, cada paso de la contienda, es por la libertad. Y con una idea fija en la mente: no convertirse en uno de ellos, pase lo que pase. En un mundo de oscuridad, un rojo amanecerá dorado.

Amanecer rojo es… ¡una distopía! Lo sé, habéis flipado. Algo tan innovador no sé ve todos los díOH vaya. Hombre, ¡pero tampoco es para irse! ¡Esperad un momento! Dejadme hablar antes de… ¿hola? Porras, ya me he quedado sola. Bueno, así puedo decir tacos. 

Pierce Brown ha escogido Marte para desarrollar su historia. La Sociedad (sí, con mayúscula) que ha creado divide a sus ciudadanos en colores. Los rojos, el grupo al que pertenece Darrow, representan el escalafón más bajo, mineros destinados a extraer un valioso ¿gas? ¿Mineral? ¿Líquido? La verdad es que no tengo muy claro lo que es el helio-7 (hasta donde yo sé en la Tierra es un gas, y si me apuras un líquido a temperaturas bastante bajas), pero bueno, el caso es que sea lo que sea los rojos lo sacan de una mina y es un trabajo bastante duro, con trajes especiales y toda la parafernalia. 
La vida de los rojos es dura, pero saben que su tarea es importante, ya que son los encargados de preparar el planeta para la llegada del resto de los estamentos. Pero los dorados, el escalafón más alto de la jerarquía, no se lo ponen nada sencillo. Darrow tendrá un serio encontronazo con uno de los más altos dirigentes del planeta, motivo por el cual se transformará en un fugitivo y descubrirá que las cosas no son como siempre le habían contado... 

Comencemos por el protagonista, Darrow. Como personaje, Darrow es inconstante. Bipolar, incluso. Vamos, no está muy bien definido, especialmente al principio de la novela. Cuando conocemos a Darrow, da la sensación de ser un quiero y no puedo: no tenemos del todo claro si está conforme con el régimen, pero desde luego no es un rebelde, aunque a ratos parece que sí lo es y vuelta a empezar. Confuso, ¿verdad? Y la cosa sigue durante las dos primeras partes en las que se divide la novela. Por suerte, conforme nos adentramos en la mitad del libro, el personaje empieza a encontrar su cauce y el autor nos ofrece a un protagonista con dotes de estratega, que puede ser frío y calculador de ser necesario pero que también es capaz de mostrar una cierta compasión. Tuve la sensación mientras leía de que Pierce Brown tenía muy claro desde el principio qué tipo de protagonista quería mostrar, pero que no supo desarrollar una evolución convincente. Una lástima. 

La Sociedad de Brown, que divide a los ciudadanos en distintos estamentos, cada uno representado por un color, bebe de la mitología y la cultura romanas. Este recurso aporta un toque de originalidad, ya que los elementos de alta tecnología propios de una distopía contrastan de una forma muy curiosa con las costumbres y deidades clásicas. Pero si bien la Sociedad está bien construida y resulta muy interesante, no queda bien explicada del todo, dejando cabos sueltos demasiado evidentes que pueden disgustar al lector. Intuyo que el autor nos proporcionará las explicaciones pertinentes en volúmenes posteriores, pero no habría estado de más hacer alguna mención al respecto.

Jerarquía de la Sociedad

La novela se encuentra dividida en varias partes. La primera parte, en la que se nos presenta a los personajes, me supo a poco. El inconstante Darrow junto con un exceso de azúcar muy innecesario en la trama me aburrieron bastante. La segunda parte puede resultar un poco lenta a algunos lectores, ya que se nos va a explicar el funcionamiento de la Sociedad y comenzaremos a apreciar algunos cambios en el protagonista, pero bastante lentos. Pero cuando llegamos a la tercera parte... ah, qué tercera parte. Grandiosa. Brutal. Llena de giros. Rápida. Intrigante. Rebosante de tensión. Gloriosa. ¿Os gustó LJDH? Entonces vais a amar esta tercera parte. Garantizado. 
Será en la tercera parte cuando conozcamos a uno de los mejores personajes de toda la novela, el impredecible Sevro, junto con otros grandes secundarios también muy particulares que harán las delicias de todos los lectores que, como yo, adoren las traiciones, las luchas y las sorpresas. 

En cuanto al estilo narrativo de Pierce Brown, el autor no se corta un pelo a la hora de describir escenas desagradables, cosa poco frecuente en la habitualmente edulcorada literatura juvenil. En mi humilde opinión, esto es todo un punto a favor, pero si sois impresionables puede que queráis pasar alguna que otra página un poco por encima. 
Eso sí, debería centrarse en describir peleas y no escenas románticas, porque para esto no tiene demasiado talento... El romanticismo de Brown resulta un poco artificial y desconecta de la historia principal de manera innecesaria. 

En definitiva, Amanecer rojo es una interesante distopía con un principio confuso y lento, pero que deriva en una gran historia de sangre y estrategia descrita con todo lujo de detalles. A Pierce Brown le quedan ciertos detalles por pulir, pero sin duda consigue su objetivo: que vayamos con ganas a por la segunda parte. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Espejismo - Hugh Howey








Título: Espejismo
Autor: Hugh Howey
Editorial: Minotauro









Aquí os traigo mi última lectura, una novela distópica de corte adulto, el inicio de una trilogía ya publicada por completo. Tenía muchas ganas de leerla así que me puse con ella cuanto antes y la he terminado bastante pronto, pero os confieso que en algunas partes he leído un poco por encima. Os dejo con la reseña para que me entendáis. 

Sinopsis oficial
En el futuro la Tierra es un planeta devastado en el que el aire se ha vuelto tóxico. Rodeados por este paisaje desolado, algunos seres humanos sobreviven en un silo subterráneo. Allí, hombres y mujeres viven en una sociedad regulada por estrictas leyes que han sido creadas para protegerlos. El sheriff Holston, quien no ha vacilado en defender las reglas del silo durante años, de repente rompe el mayor de todos los tabúes: pide salir al exterior. 
Su fatídica decisión desencadenará una serie de drásticos acontecimientos que llevará al resto de habitantes del silo a enfrentarse a algo que sólo se conoce por las historias y cuyo nombre ni siquiera se atreven a susurrar.


Bienvenidos al silo. Espero que os guste, porque no hay otro lugar al que ir. Salir fuera es absolutamente imposible, el aire está saturado de toxinas letales. La única posibilidad de darse un paseo es que te condenen a la limpieza; te darán un traje especial con el que puedes limpiar las cámaras externas, pero no tienes tiempo para mucho más. Es la forma que tienen las autoridades de quitarse de encima a los criminales peligrosos, la pena capital. Pero precisamente será la máxima autoridad del silo, el sheriff Holston, el que pida salir voluntariamente. 

En Espejismo nos encontraremos con varias historias interconectadas. La primera toma de contacto con este entorno subterráneo será con el sheriff Holston, con quien entenderemos por qué no es posible salir al exterior. Después, la alcaldesa Jahns nos llevará a dar un paseo por los distintos pisos del silo para conocer su funcionamiento y a algunos personajes clave, entre ellos la protagonista: Juliette. 
Y hasta aquí puedo leer, cualquier cosa que os cuente más allá de esto sería un spoiler como una casa de grande. Así que lo siento mucho, en esta ocasión no os voy a hablar en profundidad de los personajes para no estropearos las sorpresas. Sí os puedo decir que me ha convencido Juliette como protagonista, me ha gustado estar a su lado durante todos sus avances y ver la actitud que adoptaba ante ellos. 

La ambientación está muy lograda. Hugh Howey ha construido un enorme silo subterráneo en el que lo más parecido a una ventana se encuentra en los pisos superiores, aunque son simples pantallas que revelan un exterior tóxico y desangelado. Me ha resultado muy chocante que en una construcción de semejantes dimensiones no hubiese ni un solo ascensor, lo que obliga a sus habitantes a estar todo el tiempo subiendo y bajando un centenar de escaleras. Las escenas en las que se describen los desplazamientos por el silo me han parecido las mejor escritas de todas, han conseguido transmitirme esa sensación de agotamiento y en muchas ocasiones hasta tristeza por ese destino al que nunca parecemos llegar. 

La trama está repleta de giros y misterios. Como muy bien dice la portada, si no te matan las mentiras, lo hará la verdad. En este mundo distópico hay peligros por todas partes, especialmente agazapados en el interior de los habitantes del silo, lo cual dará lugar a situaciones inesperadas que obligarán a los protagonistas a emprender acciones desesperadas para luchar por su supervivencia. 
Un pequeño comentario para el final del libro. Es uno de esos finales tipo abierto-cerrado, como a mí me gusta llamarlos. Es decir, ocurren una serie de cambios cruciales para los personajes, pero la historia no es cortada abruptamente de forma que tienes que ir corriendo a por el segundo libro. Siempre me resulta muy agradable encontrarme con un final así. 

Entonces, se puede decir que Espejismo es un libro bueno, lleno de acción y secretos por destapar. Pero ha habido partes que me han aburrido muchísimo. El viaje de la alcaldesa Jahns, por ejemplo, sobre todo porque la parte del sheriff es muy adictiva y me dio la sensación de que se producía un parón muy brusco. Otra pega que le encuentro al libro es que Hugh Howey abusa un poco de la tensión, las escenas en los que los personajes están en peligro mortal son demasiadas y muy largas; esto es algo completamente personal, por supuesto, pero llega un momento en el que esta clase de escenas me saturan y opto por ir leyendo rápido (vamos, que me salto párrafos) para saber qué idea milagrosa tiene para salvarse. 

Espejismo es una interesante novela distópica, una propuesta muy original en la que las acciones humanas son mucho más peligrosas que un mundo tóxico. Os animo a descubrir por qué la edición española ha escogido este título en lugar del original, Wool, que se ha mantenido en muchos países (a mí personalmente me gusta mucho más Espejismo, es como si fuese una broma privada que solo entendemos los que hemos leído el libro). Como curiosidad os dejo un enlace para que podáis echar un vistazo al interior del silo, para ir abriendo boca: http://www.cronicasdelsilo.com/

Y ahora, la solución del Qué voy a leer ahora del domingo. La portada pertenece a...



A todos los chicos de los que me enamoré, de Jenny Han. El premio esta vez se lo lleva Atenea, del blog Palabras para pensar, que no solamente acertó con el título sino que además lo dijo en inglés. Eso es clase, sí señor. Así que Atenea es en esta ocasión la Más avispada, ¡felicidades!