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domingo, 19 de julio de 2015

Una tarta de manzana llena de esperanza - Sarah Moore Fitzgerald







Título: Una tarta de manzana llena de esperanza
Autor: Sarah Moore Fitzgerald
Editorial: Maeva Young









¡Feliz domingo, lectores! Ya me perdonaréis por haber estado toda la semana desaparecida, pero entre el calor asesino que ha hecho y que ha sido mi cumpleaños he tenido poco tiempo para pasarme a publicar. Para compensar, os traigo la reseña de un libro cortito y sencillo que leí en mayo (sí, así de desfasada voy) durante el período de exámenes, una lectura perfecta para desconectar un rato, por si os apetece para estas tardes insoportables. 

Sinopsis oficial
Oscar Dunleavy, un chico con un brillo especial, bondadoso, generoso, inteligente y sobre todo optimista, tiene un secreto. Sabe preparar unas tartas de manzana «casi mágicas». Todos aquellos que las prueban se contagian inmediatamente de una gran alegría y felicidad. Pero un día Oscar desaparece, y todo el mundo asume que ha fallecido. Solo Meg, su mejor amiga, y Stevie, el hermano pequeño de Oscar, se niegan a aceptarlo. Juntos empiezan a investigar, decididos a descubrir qué le ha podido suceder, y en esta búsqueda épica, los tres chicos aprenderán una valiosa lección.

Meg ha tenido que volver a su Irlanda natal desde la lejana y soleada Nueva Zelanda a toda prisa al recibir la angustiosa noticia de que su mejor amigo ha desaparecido y, lo que es aún peor, lo dan por muerto. La chica es incapaz de creerlo. ¿Su Oscar? No puede ser. El chico al que ella conocía tan bien no puede haber corrido ningún riesgo. Pero pronto comienza a descubrir detalles de la vida de su amigo durante los meses que ella había estado ausente que le hará replanteárselo. 

Una tarta de manzana llena de esperanza tiene un comienzo triste. Seremos testigos de la desesperación de Megan ante una situación dolorosa que no consigue entender por más que lo intente. La autora sabe transmitir las emociones de su protagonista con mucho acierto: en primer lugar incomprensión, después tristeza y, por último, ira. Los diferentes estados emocionales quedan adecuadamente retratados y resultan creíbles para el lector. El personaje en sí está bastante bien construido, sus reacciones son propias de una chica de su edad, y pese a que en algunos momentos puede resultar un poco frustrante no deja de ser comprensible. 
No obstante, hay otros personajes que me han gustado bastante menos. Paloma, por ejemplo, me ha parecido bastante mal planteada. Predecible, transparente, tópica hasta lo indecible y por encima de todo inaguantable, y teniendo la relevancia que tiene en la novela debería haber estado mejor elaborada, desde mi humilde punto de vista. Pero Paloma no ha sido el personaje con el que más problemas he tenido, aún hay otro que me ha parecido todavía más absurdo, pero no voy a irme de la lengua y a hacer un spoiler, así que lo dejaremos aquí. 

La historia, como comentaba al principio, es bastante sencilla. Meg tendrá que ir reconstruyendo los últimos meses de Oscar y averiguar qué ha cambiado durante su ausencia, así que la narración presente se va a intercalar con flashbacks en los que iremos viendo la evolución del chico. Diría que esto sirve para mantener la tensión, aunque la trama se me ha antojado bastante predecible, de esas historias que hemos leído una y mil veces. No obstante es una novela que se deja leer, y es que a pesar de no deparar demasiadas sorpresas su ritmo es constante y agradable. Una pequeña queja, al ser muy cortita el final se resuelve de un plumazo y es demasiado sencillo, corréis el riesgo de que os suceda lo mismo que a mí, que al cerrar el libro me pregunté: “¿y ya está? ¿Tanto para esto?”

Si algo tiene de especial esta novela, pese a ser predecible y cojear en puntos clave como la construcción de sus personajes, es que está escrita con dulzura. No llega a la altura de novelas que me han llegado al corazón como La evolución de Calpurnia Tate (libro absolutamente delicioso que se ha convertido en uno de mis grandes favoritos), pero el toque de las tartas de manzana es original y tierno, además de permitir a la autora jugar un poco con el tema de la discriminación (pero tampoco hace mucho hincapié en el asunto, habría podido dar lugar a reflexiones más interesantes).

Una tarta de manzana llena de esperanza es una novela cortita, un poco predecible y en general sencilla, pero sirve para pasar un rato ameno y posee elementos distintivos que le aportan una dosis de ternura muy adecuada. Buena para desconectar y si no buscáis una novela que os haga comeros la cabeza innecesariamente.