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domingo, 10 de mayo de 2015

Desvariando sobre... Frases que escucha un lector


¡Hola, hola! Aquí vengo al ataque un domingo más con esa sección que me permite sacar mi porquería mental y compartirla con el resto del mundo: los Desvaríos de lectora. Además aprovecho para intentar sacaros una sonrisa, que de cara a volver a la rutina siempre viene bien (y más ahora que entramos en la recta final del curso, qué espanto). 

Hoy vengo con una recopilación de algunas frases que nos toca escuchar a los lectores. Y no me refiero a "sí, el nuevo de George R.R. Martin cuesta 30€" ni a "no, el libro que buscas está descatalogado". Aunque estas también molestan bastante. 
No, hablo de esa clase de frases que sueltan algunas personas y que te dejan sin saber muy bien qué contestar. A veces lo mejor es simplemente sonreír y asentir. Porque lo de que la lectura sea un hobby (que no hobbit) habitual para muchos es algo que resulta extraño e incomprensible para gran parte de la población, y claro, encontrarse con un lector para ellos es como darse de morros con un ornitorrinco en el Parque del Retiro: no saben procesarlo. Algunos puede que incluso saquen el móvil y os hagan una foto para conservar para siempre un recuerdo de un momento tan especial. Otros se piensan que somos como estrellas fugaces así que piden un deseo a toda prisa antes de que desaparezcamos y volvamos a nuestra cueva (porque los lectores vivimos en cuevas, esto es así). 

Pero estoy desvariando. Vamos con esas frases.

1. Cuando, hablando con alguien a quien te acaban de presentar o que conoces poco, le comentas que te gusta leer: 


¿Te gusta leer? ¿En serio?

Es para responderle: "No. Es bromi. Jiji." Nótese cómo está colocado el "jiji". Es importante usarlo con propiedad, que si no el mensaje no cala bien. 
Podría entender que alguien te preguntase eso si le hubieses contado, no sé, que te gusta atropellar animalitos de campo en tu tiempo libre, pero que a estas alturas de la evolución humana alguien considere raro leer... Qué queréis que os diga, me recuerda un poco a esta gente de la Edad Media que despreciaba a los que sabían leer. ¿No os da miedo lo poco que han evolucionado algunas personas desde entonces?
Pero esta frase puede arreglarse más todavía si va acompañada con una cara de asco, como de haber chupado un limón. Aquí lo mejor es ni contestar, os dais la vuelta y os marcháis con elegancia. O le tiráis un zapato a la cara. Lo que os pida el cuerpo. 

2. Cuando alguien va por primera vez a tu casa y ve tus estanterías: 

¡Hala! ¡A ti te gusta mucho leer!

Esta por lo menos no es ofensiva, solo un comentario inocente de alguien con las dotes de observación de Sherlock Holmes por lo menos. Pero por algún motivo que no acabo de entender (probablemente porque estoy medio pirada) a mí esta frase me incomoda. Quizá se deba a que me parece extraño que lo que yo considero normal a alguien le parezca digno de mención. A saber. En cualquier caso, lo dicho: sonrío, asiento y a otro tema. 

3. Cuando alguien (puntualicemos: este alguien NO es un lector habitual, solo ocasional) te habla de un libro que a ti no te suena de nada: 

Ah, no sé, como tú lees...

Esto es algo que a los lectores no se nos termina de meter en la cabeza, menos mal que está el resto de la humanidad para intentar cambiarlo. Tú, como lector, debes haber oído hablar de cualquier libro que haya sido publicado desde que Gutenberg inventó la imprenta. Da igual el género, el autor, el idioma en el que esté escrito, lo tienes que conocer. Es tu obligación y tu responsabilidad. Si no, eres la vergüenza del gremio y te retiran el arma y la placa. Hombre, por favor. Un poquito de profesionalidad. 
Siempre que oigo esta frase (me la dicen más de lo que me gustaría) no lo puedo evitar, me da la risa. 

4. Cuando hablas de algo nuevo que has descubierto y que te ha gustado mucho, por ejemplo un grupo de música o una serie de televisión, siempre hay alguien que pregunta:

¿Eso qué es? ¿Un libro?

Cuando por fin la gente consigue asumir que tu principal hobby es la lectura, hacer que les entre en la cabeza que no es tu única ocupación en esta vida es ya misión imposible. Ni lo intentéis, no se lo van a creer. Un lector dedica su existencia a leer, y punto. Un lector no baila, no cocina, no va al cine, no sale a correr, no hace nada que no sea estar perdido entre las páginas a todas horas. El día que revelasteis vuestra condición de lectores perdisteis el derecho de poder hacer otras actividades. 
Aquí es cuando vuelve a cobrar fuerza mi hipótesis de que los no-lectores están convencidos de que vivimos en cuevas frías sin electricidad ni mucho menos Internet y que echamos la tarde acariciando nuestros libros con embeleso susurrando "miiiiii tesssssssoro". 

5. Cuando sales del cine de ver una adaptación de una de tus novelas favoritas con alguien que no se ha leído el libro y comentas que has echado en falta alguna parte clave y te preguntan: 

¡Anda! ¿Pero hay libro?

Este ya es el patatús definitivo, cuando las tornas se invierten y eres tú, lector, el sorprendido, el indignado e incluso asqueado ante esa pregunta ofensiva para ti, que veneras cada letra de esa novela perfecta. "¡¡¡¿¿¿Cómo puedes no saber que hay un libro???!!!" es posible que preguntes con el mayor de los cabreos. Y tu amigo, aterrado, tartamudea una respuesta al ver que te empieza a salir humo de las fosas nasales. 
Tranquilo, querido lector. Respira. Todos nos hemos encontrado en una situación parecida alguna vez. Pero lo importante es no perder los nervios. Ármate de paciencia y contesta que sí, y que si le ha gustado la película el libro puede que le guste incluso más. Y quién sabe, quizá así consigas lo más valioso del mundo: un amigo lector. 

Hasta aquí mi ración semanal de resoplidos y ojos en blanco. ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha tocado enfrentaros a alguna de estas frases? ¡Feliz domingo!









domingo, 3 de mayo de 2015

Carpetazo #4: Abril


¡Hola, hola! Otro mes que se va. Qué cerca está ya el final del curso y qué atacada estoy ya, madre mía, que cada día veo la lectura de mi Trabajo Fin de Grado más cerca y me va a dar un patatús allí en medio de lo nerviosa que estaré (lo cual sería un verdadero asco porque llevo trabajando desde septiembre en él y fastidiarla el último día como que no estaría del todo bien). 

En fin, a lo nuestro. En el Carpetazo repaso mi mes literariamente hablando. Empezaremos con la lista de libros que me había propuesto leer en abril


- El último argumento de los reyes Ay, querido Joe... podéis considerarme oficialmente con el corazón partido. A la espera quedo de más historias. 
- El color de la magia
- Tardes de chocolate en el Ritz Una lectura diferente a lo que estoy acostumbrada. Llena de humor y real como la vida misma. Me ha gustado. 
- Cenizas Tensión e intriga por un tubo. Bienvenidos al apocalipsis. Muy, muy bueno. 
- Better off friends


Y ahora vamos con los libros que pretendo leer en mayo. Libros que, a quién queremos engañar, seguramente no me dé tiempo a leer porque el estudio me va a quitar bastante tiempo. Por otra parte tampoco voy a tener demasiada vida social, así que igual puedo hacer algún apaño. Pero estoy desvariando, y eso hoy no toca. Vamos con la lista: 

- El café de los corazones rotos (Penelope Stokes) Me gusta la idea de la que parte y además en la portada tiene galletas. Imposible resistirme a eso. 
- Eleanor y Park (Rainbow Rowell) No me atraía demasiado al principio, pero con tanta crítica buena al final me he rendido. 
- Una tarta de manzana llena de esperanza (Sarah Moore Fitzgerald) Me parece una historia muy tierna, espero no equivocarme. 
- Brumas (Nieves Hidalgo) La novela romántica no es lo mío, pero la sinopsis habla de intrigas palaciegas, y a mí eso me puede. 

Toca también escoger la mejor lectura del mes. Aunque en abril me he llevado varias sorpresas muy buenas ejemejemCenizasejemejem estaba clarísimo desde un principio cuál iba a ser mi mejor lectura, y es que esta saga me tiene muy enamorada a pesar de ir con las expectativas muy altas: 




Si aún no os habéis puesto con La primera ley (y no será porque yo no sea pesada con ella, que aprovecho cualquier momento para hablar de Abercrombie) os lo recomiendo encarecidamente. Intrigas, juegos de poder, giros inesperados, personajes reales, violencia, peligro... Tiene de todo y muy bien llevado por este excelente escritor que se ha convertido en uno de mis grandes favoritos. El final de la trilogía en concreto me ha parecido increíblemente bueno. 






¿Qué tal ha sido vuestro mes en lo que a lecturas se refiere? ¿Qué vais a leer en mayo? ¿Alguna recomendación? 

domingo, 26 de abril de 2015

El club de los cinco: Libros que florecen


¡Buenos días, blogosfera! ¿Qué tal estáis en esta mañana de domingo? Se termina abril, uno de mis meses favoritos, ese en el que la primavera hace acto de presencia y todo se llena de verde y de polen. Salvo que viváis en el Hemisferio Sur. 

El tema de El club de los cinco de hoy está precisamente relacionado con la primavera: libros que florecen. No me refiero a libros en los que salgan flores ni a libros en los que crece moho por haber estado expuestos a la humedad. No, un libro que florece es aquel que empieza fatal, no engancha, es aburrido (lo que vendría a ser el oscuro invierno) pero que de golpe y porrazo mejora y se acaba convirtiendo en una maravilla (es decir, florece). 
Pero encontrar libros que mejoren de cara al final no me ha resultado fácil, más que nada porque si me aburren, suelo abandonarlos. Así que hoy al club de los cinco se ha quedado en El club de los tres. Sí, soy una maldita vaga. Mi blog, mis normas. 

3. En la última posición de la lista no aparece un único libro, sino una trilogía entera. 




El primer libro no está mal, el segundo es bastante flojo pero el tercero es sin duda alguna el mejor de los tres. Un florecimiento en toda regla, le costó lo suyo a la saga. 



2. Al principio me aburrí lo indecible leyendo este libro, pero mi paciencia se vio recompensada. 





Ya comenté en la reseña que al principio se hace pesado (y ya si lo estás leyendo en el inglés original, mejor ni hablamos), pero si apretáis los dientes y seguís adelante con valentía descubriréis una historia bonita y cargada de significado. 





1. No tenía ninguna duda sobre el libro que iba a poner en primera posición. Con esto seguramente conseguiré que muchos amantes de la fantasía (entre los que me incluyo) tengan ganas de asesinarme de una forma lenta y extremadamente dolorosa, pero la verdad por delante. 




Me costó Dios y ayuda terminar el primer volumen de El señor de los anillos. Puede que se deba a que ya sabía lo que iba a pasar porque de pequeña había visto las películas (y me gustaron cosa mala, estaba enamoradísima de Legolas) y no me esperaba tanta canción, algo que a Tolkien por el contrario le encantaba. Por lo que fuera, el caso es que a punto estuve de abandonar la lectura. De no ser porque estaba convencida de que la cosa mejoraba (qué puñetas, ni convencida ni porras, ya lo sabía que había visto las tres películas) lo habría dejado a medias. 
Por suerte Las dos torres me gustó infinitamente más. Y de El hobbit ya ni hablamos, me parece una obra genial (las películas, bueno. Demasiados cambios se permitió Peter). 



Y hasta aquí mi Club de los cinco de abril. O Club de los tres. O lo que sea. ¿Qué libros os han resultado pesados al principio pero luego os han acabado enamorando?

domingo, 19 de abril de 2015

Desvariando sobre... Los problemas del lector digital


¡Hola amantes de la palabra escrita! Bienvenidos un domingo más a mis Desvaríos de lectora, esa sección en la que saco a pasear mi basura mental. Hoy vengo de nuevo con una entrada basada en experiencias propias, lamentablemente mi absurda vida es mi mejor fuente de inspiración. 
En más de una ocasión os he comentado que de forma habitual leo usando mi ebook en lugar de libros en papel. Más que nada por el elevado precio de los libros físicos, que no me sale rentable gastarme 20 euros en un libro que me va a durar dos días. Pero eso lo dejaremos para otro fascinante desvarío. 
El caso es que un lector digital tiene sus ventajas y sus desventajas, como todo. Hay por ahí un millón y medio de listas citando ambas así que no voy a perder el tiempo en hacer una lista más. No, yo voy a recopilar unos cuantos micro-infartos que me han dado a mí mientras usaba el lector. De nuevo voy a intentar explotar mi vis comica, así que sed buenos. 

1. La llamada de la gravedad

¿Qué pasa cuando se te cae el libro que estabas leyendo? Lo más grave que puede ocurrir es que se le doble alguna hoja, nada que no se pueda arreglar. Pero si lo que tienes entre manos es un libro digital te llevas el susto del siglo. 
Porque un ebook no cae y ya está, no. Eso sería demasiado fácil. Ya solo por el estruendo que monta al chocar contra el suelo el susto te lo llevas, pero no contento con ello al lector le gusta rebotar en lugar de quedarse quieto como un buen chico. Para dar el toque final, la tapa de la batería se suele ir a vivir su vida. Y mira que esos cacharros son resistentes, que aguantan los golpes que da gusto, pero la tapa de la batería es una puerca con ganas de asustar. 
Cuando recuperas la capacidad de movimiento y vuelves a ensamblar tu ebook con manos temblorosas descubres que no le ha pasado absolutamente nada. Vuelves a respirar. Entonces piensas que por qué los fabricantes de lectores no se dedican a hacer también smartphones

2. Más colgado que el prota de Misión Imposible

Seguro que a todos se os ha quedado colgado el ordenador en alguna ocasión, con frecuencia justo cuando estabais haciendo algo importante como un trabajo o comprando algo por Internet. Por más teclas que toques no hay forma de que responda, así que puedes levantarte e irte a tomar algo en lo que se decide a volver a la vida o puedes golpearle y gritarle para ver si aceleras el proceso (yo siempre opto por esta última). 
Pues sí, esto también le puede pasar a vuestro ebook, os lo digo yo que más de una vez me he muerto del susto cuando por más que intentaba pasar la página el aparatito se negaba a responder. En un ordenador tienes el consuelo de tener un montón de fantásticas teclas que ir golpeando hasta que pasa algo, pero un lector solamente tiene dos, ¿qué haces entonces? Pues tocas esas dos teclas como un histérico. Y no pasa nada de nada. Así que te pones más histérico. Sigue sin pasar nada. Tú empiezas a soltar chillidos ratoniles presa de la locura. Y de pronto resucita y pasa a la página siguiente. Al principio pones cara de alivio de que se haya arreglado solo, pero luego decides que no, que ha sido gracias a tus ataques indiscriminados y te convences de que el mundo ha perdido un gran informático contigo. 

3. Reiniciando en 3... 2... 1... ¡Ya!

Esto ya es el colmo de los colmos. Por suerte solamente me ha pasado una vez, pero a día de hoy sigo sin saber qué puñetas toqué para hacer que ocurriese. Me gusta pensar que fue una especie de rebelión de las máquinas y que yo no tuve nada que ver. 
Para poneros en situación, en mi ebook guardo algo así como 200 libros, no exagero. Algunos los he leído, otros todavía esperan a ser abiertos, pero el caso es que es lo más cerca que estoy hoy en día de tener una biblioteca en casa y lo cuido con amor maternal para que no le pase nada. 
Sin embargo, un día mientras estaba leyendo, la pantalla se quedó de pronto vacía y el aparato volvió a encenderse. Me extrañó, claro, pero como parecía que había recapacitado y que se encendía normalmente no sospeché. Cuando intenté abrir el libro que estaba leyendo, descubrí con espanto que el archivo había desaparecido. No solo ese, todos los archivos que guardaba en el lector se habían borrado por arte de magia. 
Es la vez que más cerca he estado de sufrir un ataque de nervios. Por suerte no soy tonta del todo y guardo todos mis libros en un disco duro externo. Eso sí, volverlos a meter al ebook fue un peñazo. 

4. Ese ebook parece cómodo. ¡Me sentaré encima!

Efectivamente. Alguien se ha sentado en mi lector. Tal cual. 
Tras una estupenda tarde de lectura, dejé mi ebook en el sofá y me fui a dar una ducha. Al volver al salón, descubrí a mi perro de 55 kilos alegremente sentado sobre el sofa, cosa que ya por sí sola está mal porque no le permitimos subirse a los muebles (suelta demasiado pelo). El drama principal de esta historia es que se había sentado en el sofá que hasta hacía poco había estado ocupando yo, dándole exactamente igual que mi ebook me estuviese guardando el sitio. A poco me da un patatús. 
Porque convence tú al pobre animal de que se levante de su trono y se eche en la alfombra. Já. Debió pensar que estaba intentando jugar y no había forma de hacer que se trasladase. Y mi lector todo el tiempo atrapado bajo su corpachón. Al final conseguí engañarlo con un trozo de pan y concluí mi operación de rescate con éxito. Sorprendentemente estaba de una pieza. Ya os digo que no sé de qué están hechos los lectores digitales, pero empiezo a sospechar que usan el mismo material que los chalecos antibalas. 

5. La maldición de la batería agotada

Para acabar el post he dejado la situación más frecuente y frustrante de todas. A pesar de que la batería de los lectores digitales dura bastante tiempo (de nuevo los fabricantes de smartphones deberían coger ideas) SIEMPRE se va a acabar cuando más enganchado estés a la historia, dejándote con cara de imbécil delante del aviso de "batería agotada".
He perdido la cuenta de las veces que me ha pasado esto. Y me va a seguir pasando el resto de mi vida. Es un problema que se soluciona fácil, solo hay que levantarse y poner a cargar el aparato para seguir leyendo tan ricamente. Mi problema es que cuando estoy metida de lleno en la lectura me olvido del resto del mundo, lo cual incluye al indicador de batería. Así que siempre me pilla desprevenida. 
Además el ebook es un aparato retorcido que sabe cuándo estás absorbido por un libro y escoge el momento preciso para apagarse. El día que estéis leyendo una porquería de historia tened por seguro que no se va a apagar, no, preferirá esperar a que encontréis una buena historia. Solo por esto merece la pena rascarse el bolsillo y comprar en papel los libros buenos. 

Hasta aquí mi recopilación de momentos absurdos de hoy. ¿Os ha pasado alguna vez o preferís no correr riesgos y leer siempre en formato físico? ¡Nos leemos! 


A Emma le han quitado el ebook pero aún así sigue en bucle. Pobre. 






domingo, 12 de abril de 2015

Desvariando sobre... Compañeros


¡Hola, hola! Domingo y desvarío, todo un clásico. El Desvarío de lectora de hoy se lo tenéis que agradecer a Atenea, que fue la que me sugirió el tema (y aprovecho para recordar que todas las sugerencias para los Desvaríos son bienvenidas, ya sean temas serios como de broma). 
Hoy os voy a hacer una de mis típicas listas, esta vez clasificando a la fauna que nos podemos encontrar en una clase ya sea de instituto como de universidad. Lo sé, lo sé, este blog va sobre libros, ¿qué tiene eso que ver? No problem! Porque cada tipo de compañero de clase va a ir asociado a un personaje literario. Lo sé. Brillante. Amo mi cerebro. 
Además es un tema que da mucho juego. Todos hemos ido a clase en un momento u otro de nuestra vida y nos hemos topado con los mismos personajes. Vamos a ver a cuántos de vuestros compañeros identificáis. 
Para los que no conozcáis al personaje literario en cuestión, dedicaré un par de frases a hablar de él/ella para que os podáis situar. 

1. Kvothe

Protagonista de El nombre del viento (¿os he hablado alguna vez de este libro? ¿Eh? ¿EH?). Músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino. Pelirrojo en su tiempo libre. Un tipo muy completo. 
Y pese a que adoro a Kovthe y al libro del que ha salido, tenemos que admitir que un poco pedante sí que es, especialmente cuando está en la Universidad. Sabe más que nadie, lo cual incluye al profesor, y no tiene problema alguno en corregirlo cuando se equivoca, en voz bien alta y dejando claro quién manda aquí.  Sus continuas interrupciones acaban por aburrir al resto, pero es su tono prepotente lo que realmente es insufrible. 
Sí, habéis acertado. Me ha tocado sufrir a uno de estos durante bastante tiempo. Y acaban por cansar. 

2. Draco Malfoy

Enemigo declarado de Harry Potter, niño rico y sangre limpia. Se pasea por Hogwarts como si fuese suyo y está convencido de que tiene palabra de rey.
Al igual que Draco, hay gente que cree firmemente que nos interesa lo que se les pasa por la cabeza, así que nos hacen un favor a todos y lo comparten en voz alta. ¡Más majos! Lo mejor de todo es que se consideran graciosos. Pero no. En un mundo perfecto, se haría un silencio después de que los Draco Malfoy del mundo soltasen uno de sus chistes sin gracia, pero el mundo no es una máquina de cumplir deseos y siempre hay un par que se ríen. Porque Draco sin Crabbe y Goyle no sería nada. 
Por suerte no me topo con un Draco Malfoy desde los primeros años del instituto. Me gusta pensar que alguien cumplió mi sueño de darles un sillazo en la cara y captaron el mensaje. Quizá maduraron solos, pero es más bonito lo otro. 

3. Frodo Bolsón

Hobbit procedente de La Comarca mundialmente famoso por ser el protagonista de El señor de los anillos. Menudo viaje le dio al pobre Sam venga a quejarse. Llorica. 
Los Frodo Bolsón son personas estupendas y perfectamente normales hasta que toca entrar a un examen. Entonces comienzan a resoplar, a ponerse nerviosos y a gimotear por las esquinas, poniendo histérico a todo el que tiene la mala suerte de estar cerca de ellos. La mayor parte de los compañeros aprenden pronto que es mejor evitarlos (siempre hay algún Sam bondadoso que se compadece y intenta tranquilizarlos), sobre todo porque al igual que a nuestro querido hobbit al final todo les sale bien y sacan una nota estupenda. Lo dicho. Lloricas. 
Aquí me toca morir de vergüenza y admitir que yo soy un poco Frodo antes de hacer una exposición oral. Por suerte tengo a mi alrededor a unos cuantos Sams que impiden que me esconda debajo de una mesa. 

4. Ned Stark

Uno de los protagonistas de Juego de tronos. La primera de las muchas sorpresas que nos tenía reservadas George R.R. Martin. De bueno es tonto. Ned, que lo de aliarse con Meñique se veía a kilómetros que no era la mejor de las ideas... Perdón, me corrijo, lo sabíamos todos menos él. 
El Ned Stark es ese compañero de cuya boca siempre sale alguna de estas expresiones: "¿que los problemas los vamos a corregir hoy?"; "¿que el trabajo hay que entregarlo mañana?"; y la mejor de todas, "¿¿¿QUE EL EXAMEN HA SIDO ESTA MAÑANA???" El Ned Stark inspira mucha ternura, está permanentemente a por higos y se entera de las cosas importantes cuando es demasiado tarde. Desconocen eso que el resto del mundo sabe desde hace tiempo. 
Afortunadamente para él/ella suele caer bastante bien al resto de la clase, por lo que a su alrededor se organiza una red de información para comunicarle las cosas importantes antes de que haya que lamentar pérdidas. 

5. Mary (Buscaré el océano)

Quizá este personaje os sea desconocido a muchos de vosotros. Mary es la protagonista de Buscaré el océano o Cómo partir de una buenísima idea y estropearla con una protagonista insufrible. Esta tía es una petarda con todas las letras, se encarga ella solita de arruinar lo que podría haber sido un libro estupendo. Insufrible e insoportable. 
Seguro que aunque la protagonista no os sonase, ya le habéis puesto cara al compañero tipo Mary. Mary puede tener una tos fuerte y constante que os hace temer que se vaya a extender una epidemia de tuberculosis; quizá en vuestro caso no deja de pasar y pasar hojas, por supuesto cuando el resto permanecéis en silencio; o, y creédme cuando os digo que esta es la peor de todas, se ríe continuamente, no se sabe muy bien porqué, pero con una risa más parecida a un rebuzno que a un sonido humano. Pasar cinco horas al día con un compañero tipo Mary da ganas de tirarse al río más próximo o de tirarlo a él/ella. Al igual que la protagonista de la que recibe su nombre, es insufrible e insoportable. 

Creo que ya me he desahogado bastante por hoy. ¿Qué os ha parecido el experimento? ¡Feliz domingo y nos leemos!






domingo, 5 de abril de 2015

Carpetazo #3: Marzo


¡Hola, habitantes de la blogosfera! ¿Se ha portado bien con vosotros el inicio de la primavera? Yo estaba deseando que llegase abril, es uno de mis meses favoritos, los días empiezan a ser más largos y todo se tiñe de verde. Las alergias empiezan a dar guerra, pero es el precio a pagar por la belleza (qué cursi soy a veces, porras). 
Vamos con lo que nos ocupa, el resumen de mi mes literariamente hablando, el Carpetazo. Empezaremos con la lista de libros que me había propuesto leer: 

- El marciano Merece la pena seguirle la pena a Andy Weir, ha sido todo un descubrimiento. RECOMENDADO
- En costas extrañas No me ha dado tiempo de leerlo y lo lamento profundamente porque me apetecía mucho. Lo seguiremos intentando... 
- La Esfera o Cómo partir de una buena base y arruinar una buena novela con músculos a mogollón. Un aburrimiento como una catedral y una decepción del mismo tamaño. NO RECOMENDADO.
- Love letters to the dead Conseguido: un mes, un libro en inglés. Nivel asequible e historia intrigante. RECOMENDADO

Y tras el repaso al mes anterior, vamos con los libros que me propongo leer durante el mes de abril: 

- El último argumento de los reyes (Joe Abercrombie) Lo estaba posponiendo porque me daba pena acabar la trilogía, pero Abercrombie ha prometido una nueva trilogía continuación, así que...
- El color de la magia (Terry Prachett) Otro de los pesos pesados del mes. Me apunto al mes homenaje que ha declarado Isa en su blog A través de otro espejo.
- Tardes de chocolate en el Ritz (Reyes Calderón) No sé qué tiene este libro, porque no es mi estilo en absoluto, pero me llama. 
- Cenizas (Ilsa J. Blick) Necesito algo con acción y este libro tiene toda la pinta de tenerla a raudales. 
- Better of friends (Elizabeth Eulberg) La propuesta en inglés del mes. Pinta divertido. 

También tengo pendiente empezar con El gremio de los magos, que no me olvido. Lo prometido es deuda y traeré la reseña en cuanto tenga tiempo. 

¿Qué os parecen mis lecturas para este mes? ¿Habéis leído alguna de estas novelas? ¿Me recomendáis alguna otra? 

Escoger la mejor lectura del mes de marzo ha estado bastante reñido, porque aunque he pasado por una mala racha lectora también he tenido la suerte de encontrarme con novelas muy buenas. Pero tras mucho tirarme de los pelos me he decidido por: 


Iba con las expectativas altísimas y el señor Sanderson ha sabido cumplirlas. Me alegro de haberme decidido por fin a empezar con su obra (sobre todo teniendo en cuenta que tenía todas sus novelas en casa desde hace tres años y todavía no había encontrado el momento de ponerme con ellas... Soy un desastre).

Hoy no os traigo Dilema, más que nada porque todavía tengo pendientes los dos libros del mes anterior y seguir aumentando la eterna lista de pendientes solamente conseguirá que muera de estrés a una edad prematura. 

El carpetazo de hoy sintiéndolo mucho se va a quedar un poco corto, pero la verdad es que marzo ha sido un mes escaso en lo que a lecturas se refiere all work and no read makes Ines a dull girl. Mis disculpas. Intentaré que abril sea un mes más activo en lo que a lecturas se refiere. ¿Y vuestro mes, cómo ha sido? ¡Nos leemos!










domingo, 29 de marzo de 2015

El club de los cinco: Libros para un resfriado

Perturbador
¡Hola lectores! Marzo se acaba y toca un nuevo Club de los cinco, esa sección en la que hago mi top 5 sobre el primer tema que me viene a la cabeza. 
Espero que para vosotros el mes acabe mejor que para mí, porque llevo un catarro que me hace estornudar tantísimo que mi perra ha acabado por levantarse y marcharse indignada porque no la dejaba dormir. Lo siento por ella. Pero algo bueno tiene este resfriado, y es que me ha dado material para el Club de los cinco de hoy. Os hablaré de los libros que me gusta releer cuando estoy mala, esos libros sencillitos que me reconfortan y me hacen sentir mejor. 

5. Este libro es uno de los que más he releído en toda mi vida. Lo descubrí cuando estaba en el colegio y le cogí mucho cariño. Es muy cortito y me lo sé casi palabra por palabra. Cuando lo abro me siento como si me hubiese reencontrado con unos amigos que hace tiempo que no veía, esa clase de gente con la que puedes ser tú mismo y relajarte. 




Es un libro juvenil (muy juvenil) de detectives contado en clave de humor. Su protagonista, Gil Abad, siempre consigue hacerme reír, por eso recurro a él cuando estoy pachucha. Si ya le sumamos un Cola-Cao, me vuelvo a sentir como cuando tenía 12 años. 







4. La novela que viene a continuación no me gusta demasiado, para qué os voy a mentir, pero es un libro bastante fácil de seguir cuando estás febril, así que se queda dentro de la lista de hoy. 





No está entre mis preferidas, aunque esa portada que tiene es absolutamente preciosa, pero no le habría dado una oportunidad de no ser porque estaba enferma y necesitaba un libro sencillo, sin nombres extraños y tramas intrincadas. La selección cumple con creces en ese sentido, una historia para leer cuando no tienes muchas ganas de concentrarte en algo complicado. 






3. Este sí que es uno de mis favoritos. Acudo a él cuando necesito urgentemente olvidarme de ese molesto dolor de garganta y echarme unas risas. 






No soy muy de chic-lit pero la verdad es que este libro es un best seller muy merecido, es divertidísimo y sencillo de leer. De lo mejorcito para cuando estás enfermo. 








2. Si no estáis demasiado atontados por la fiebre, solamente un poco fastidiados y con ganas de pensar en cualquier otra cosa que no sea el catarro que se avecina, esta recomendación es para vosotros. 




Es una novela sencilla, como todas las de la entrada de hoy, pero tiene el punto justo de intriga y complicación para considerarse adictiva. También es válida para una tarde especialmente aburrida (al fin y al cabo el aburrimiento es una de las peores cosas de estar enfermos, es casi casi una clase de enfermedad por derecho propio). 








1. Y mi gran elección para las tardes de enfermedad. Otra de esas novelas que me hacen volver a mi infancia, a esa sensación algodonosa de tranquilidad. 






Por supuesto. No podía faltar. Harry y sus amigos me hacen olvidarme de la congestión y el malestar general. Los farmacéuticos deberían recomendar una buena lectura de cuando en cuando. 










Aquí termina mi selección de libros para una tarde con unas décimas de fiebre. ¿A qué libro recurrís vosotros cuando no os encontráis en plena forma? 

domingo, 22 de marzo de 2015

Desvariando sobre... ¡Cuidado! Tonto leyendo


¿Sabéis esos carteles amarillos de plástico duro que ponen en los centros comerciales para avisar de que el suelo está mojado? Si la empresa que los fabrica decidiese hacerlos para alertar de la presencia de tontos del bote, se forrarían. 
Se dice que los idiotas están estratégicamente situados para que te encuentres al menos uno al día. Lelos hay en todos los ámbitos de la vida, todos tenemos al típico imbécil en nuestra clase, a ese vecino medio bobo que se pone a taladrar un domingo por la mañana, o simplemente un inútil que nos empuja al subir al autobús. En el mundo lector tampoco nos salvamos de la presencia de los tontos. 

Y es que hay inconscientes que leen en sitios de lo más raro, algunos de ellos incluso peligrosos. Como vi que la entrada sobre los tipos de lector os gustó bastante (o eso me decís, mentirosillos) os traigo algo bastante parecido basado en hechos reales. Todas las historias de las que voy a despotricar hablar las he visto o me las ha contado alguien de quien me fío. Os recomiendo tomar asiento. 

1. La ducha
Cuando digo que hay gente que lee en la ducha, no me refiero a que se preparan un agradable baño de burbujas y echan la tarde leyendo con una copa de vino apoyada en el borde de la bañera. No. Hay gente que lee en una cabina de ducha. Evidentemente con la ducha funcionando, si se sentasen en la ducha vacía a leer porque sí a lo mejor normales del todo tampoco serían, pero al menos el libro no correría peligro. 
Seguramente estaréis pensando lo mismo que yo cuando el individuo aquel me contaba esta historia, ¿pero cómo puede alguien meter un libro de papel en una ducha? Acabará teniendo un fascinante montón de pasta de papel. Pues tranquilos, amigos, porque él ya lo había previsto, no iba a cometer esa idiotez, así que se metía en la ducha con... su ebook. 
GENIO. Porque la electrónica y el agua se llevan estupendamente. Pero esperad, ¡todavía hay más! Se defendió diciendo que lo metía en la funda cuando abría el grifo. Chico, yo no sé cómo será tu funda para el ebook, pero la mía por arriba y por abajo está abierta imitando la portada de un libro de papel. A lo mejor cuando decía "funda" se refería a una bolsa de plástico de esas en las que se meten las croquetas para guardarlas en el congelador. 

2. En clase
Leer en clase no es que sea precisamente peligroso, lo más serio que puede pasarte es que te echen y que pases un rato de vergüenza. Además ahora con los dispositivos electrónicos es más difícil que te pillen por aquello de que como no hay que pasar las páginas, no haces ruido. Y bueno, todos somos humanos y siempre hay días que tenemos menos ganas de escuchar el rollo que nos estén soltando. 
Pero lo que me parece muy estúpido es ponerse a leer en mitad de una clase en la universidad un día tras otro, que es lo que yo he visto con mis propios ojos. Llamadme loca, pero teniendo en cuenta que no solo estás allí porque te da la gana sino que además estás pagando un pastizal por ocupar esa silla... ¿no sería mejor prestar atención a lo que te están contando al menos una vez? Vamos, digo yo. 
Sí que podría considerarse un deporte de riesgo leer en una clase de instituto, por aquello de que durante la adolescencia leer está mal visto. Esto es algo que tampoco he entendido nunca. 

3. En el coche
Salvo que te marees, cosa que a mí me pasa y me da mucha rabia, no hay nada de malo en leer para matar el rato durante un viaje largo. Si eres el pasajero, claro. Porque si eres el conductor a lo mejor un poco imbécil sí que eres. Y hasta un delincuente, si me apuras. 
Efectivamente, he visto a conductores que iban solos en su coche y debían estar muy aburridos o muy enganchados al libro, porque iban con un ojo puesto en la carretera y otro en la página que les tocaba en ese momento. Para que luego digan que la gente al volante se distrae mandando whatsapps. Los románticos todavía existen, nada mejor que darse un piñazo por ir leyendo a Agatha Christie. Para darles con toda la mano abierta.
Alguien debería avisar a esta gente de que existen los audiolibros. Y de que los accidentes de tráfico no son algo que deba tomarse a broma. 

4. Mientras cocinas
Ya iba siendo hora de que yo misma me cubriese de vergüenza y reconociese algo estúpido que me ha pasado por leer cuando no debía. 
Viernes. 19:30. Cierta bloguera con escasas dotes culinarias decide preparar una pizza para cenar. Es difícil fastidiar una pizza congelada, ¿verdad? Difícil, pero no imposible, y menos si uno le pone mucho empeño. 
Así que pone el horno a 200ºC, mete la pizza dentro y se dispone a esperar los quince minutos de rigor hasta que esté hecha. Qué aburrido eso de esperar mirando el horno. Mejor sentarse un rato en el sofá y leer un par de páginas. 
Resultado: una hora después, consigue un delicioso montón de algo que guarda cierto parecido con una pizza y un maravilloso olor a quemado por toda la casa. Pero eso sí, que le quiten lo leído. 
Así que no hagáis como yo. Estad a lo que estáis. A no ser que os guste el sabor a socarrado. 

5. Andando por la calle
Mi gran favorito para el final. Tuve la gran suerte de poder verlo en vivo y en directo mientras iba hacia la universidad un lunes por la mañana. Me alegró el día. 
Me adelantó un tipo de unos cuarenta años con empujón incluido (y mira que la calle era ancha) inmerso en una novela que debía de ser la bomba. En otras circunstancias habría estirado el cuello para cotillear el título, pero me cabreó tanto el empujón gratuito que no me molesté. 
Pero el universo se encargó de poner las cosas en su sitio y lo envió derechito hacia una farola contra la que evidentemente se empotró. ¡Ah, qué maravilla eso de la justicia poética! Va a ser verdad eso de que el tiempo pone a cada cual en su sitio. 
Tranquilos, no le pasó nada (no soy tan sádica como para reírme de una nariz rota), lo único que ocurrió fue que se le cayó el libro y que se dio un buen y merecido susto. Por tonto. 

Hasta aquí el recopilatorio de las estupideces que hacemos a veces los lectores sin darnos cuenta. ¿Con qué situaciones estúpidas os habéis topado vosotros o incluso habéis protagonizado? 

Por cierto, he estado pasando por una crisis creativa del horror, así que cualquier sugerencia que tengáis para esta sección, desde debate serio hasta entradas medio en broma tipo esta serán bien recibidos. Tenéis en vuestras manos la oportunidad de decidir de qué irán los próximos Desvaríos de lectora, ¡no dejéis pasar la oportunidad! (Me equivoqué de carrera. Debería haber estudiado Márketing). 


Sé que habéis reaccionado así. Admitidlo. Amáis esta sección. Y al bebé adorable.






domingo, 8 de marzo de 2015

Desvariando sobre... Tipos de lector


¡Hola lectores y demás entes de Internet! Tengo la intención de que la entrada de hoy sea divertida (más que nada porque estoy preparando una bastante aburrida para la semana que viene), así que espero que vengáis con ganas de sonreír. Seguramente habéis leído un montón de entradas por ahí en las que clasifican a los distintos tipos de lectores dentro de categorías como "el acumulador" o "el moderno". Efectivamente, esto es justo lo que estáis pensado: voy a hacer mi propia clasificación de los distintos tipos de lectores desde mi propia experiencia. Y para darle el toque 941 me voy a incluir dentro de algunos grupos, que esto es algo que los que redactan esta clase de entradas no suelen hacer (yo soy muy humilde, me junto con los plebeyos el resto de lectores). 

1. El spoileador
Con este primer punto uno este Desvarío con el anterior como si fuesen una exquisita bilogía (lo dicho, humildad ante todo). 
Esta clase de lector es muy peligrosa, ya que lee los libros de moda exclusivamente para molestar a los pobres incautos que todavía no los han leído. Son una subespecie del lector moderno a la que da ganas de enterrar en una zanja bien honda. Pero por desgracia son como los mosquitos en verano, aunque te libres de uno otro ocupará su lugar a la noche siguiente. 
Por suerte son fáciles de reconocer, hay algunas pautas que os pueden ser de ayuda: 
- Aparecen a vuestro lado como por arte de magia justo cuando acaba de salir a la venta la tercera y última parte de esa saga que os morís por leer. 
- Exhiben una sonrisilla de suficiencia y os miran en silencio durante un rato largo e incómodo hasta que les preguntáis qué les pasa. ERROR: nunca le deis pie a un spoileador, lo mejor es no prestar atención y que se vaya a incordiar a otro. 
- En casos más extremos incluso salivan y se frotan las manos encorvados mientras se ríen con maldad. 
Dicho esto, ¿se puede considerar que el spoileador es un verdadero lector? Más bien no, se alimenta de la rabia ajena y no de la lectura. Pero como ya os he contado, se les puede derrotar si se les ignora, viven de la atención que reciben. Sí, os estropeará un par de libros antes de darse por vencido, pero al final os libraréis de él. Garantizado.  

2. El zombie
Todos hemos estado enganchados en alguna ocasión a una buena novela, pero el zombie es un escalafón superior al adicto. No solo necesita los libros, sino que cuando no tiene una buena lectura entre sus manos se arrastra por ahí malhumorado y dispuesto a arrancarle la cabeza a cualquiera que le pregunte qué le pasa. 
Quizá penséis que si tiene una buena historia a la que hincar el diente la cosa cambia y se convierte en un dulce corderito. Mal. Se arrastra igualmente pero en este caso e sueño porque permanece leyendo hasta altas horas de la madrugada, así que al día siguiente estará cansado, ojeroso y encima cabreado porque está perdiendo un tiempo precioso que podría invertir en leer. 
De esto se deduce que la mejor estrategia para enfrentarse a un zombie es huir de él y dejarlo con sus gruñidos a su aire. Él no será feliz porque solo lo es mientras lee, pero vosotros al menos conservaréis vuestra cabeza en su sitio.  
Y lo más importante de todo. Jamás, repito, JAMÁS, se os ocurra quitarle el libro de sus amores a un zombie. 
Esta es la primera categoría en la que tristemente me incluyo. 


3. El sibarita
A este tipo de lector (y persona en general) le tengo un asco particular, siempre que me topo con alguien así siento la terrible tentación de poner los ojos en blanco y/o darle un sillazo en la cara. 
Se ha leído como tres libros en toda su vida porque no encuentra ningún otro que le guste. Esto en principio no es nada malo, pero: 
- Se considera un lector empedernido pese a que su estantería tiene más polvo que otra cosa. 
- Estos tres libros son ABSOLUTAMENTE GENIALES  y por consiguiente cualquier persona que no los ha leído es un ABSOLUTO IGNORANTE. Deberían ser considerados obras maestras (aunque estemos hablando de libros aptos para niños de preescolar, es lo de menos) y la sociedad está plagada de incultos incapaces de comprender el verdadero arte. 
Se encuentran con frecuencia en grandes superficies, no se les suele ver en librerías pequeñas, porque necesitan tener mucha gente alrededor a la que poder ilustrar. También es habitual escucharle decir frases como "el olor a papel de un libro es insuperable, yo no me compraría un libro electrónico por nada del mundo"; estupendo, campeón, de todos modos no sé qué ibas a hacer tú con uno de esos. 
Lo que hay que aguantar. Hacer frente a un sibarita es harto complicado. Vuestra arma más importante debe ser la paciencia; también ayuda fingir que se le escucha pero en realidad dirigir toda vuestra atención a ver crecer el césped.  

4. El yolohabríahechomejor
Este lector está perpetuamente cabreado y además tiene un serio problema de ego. Da igual cómo empiece y cómo acabe el libro, quién viva o quién muera, si él hubiese escrito el libro lo habría hecho mejor porque el autor no tiene ni puñetera idea. 
Curiosamente, el yolohabríahechomejor nunca llega a convertirse en escritor. Una lástima para el resto de mortales, que nos vamos a quedar sin conocer la mejor obra nunca escrita (jeje, nunca escrita, ¿lo cogéis? Porque en realidad nunca va a ser escrita. Jeje. Tenéis permiso para arrearme con una enciclopedia en la cara, me lo merezco).
Encontrarse con un yolohabríahechomejor también es tedioso, incluso más que en el caso del sibarita porque este no deja de hablar ni debajo del agua, después de una pega suelta otra. Sin embargo, neutralizarlo es muy fácil: basta con que le preguntéis qué habría hecho él. Esto lo dejará tan atontado que podréis escapar mientras su cerebro colapsa. 

5. El entregado
Puede parecer que el entregado y el zombie son lo mismo, pero nada más lejos de la realidad. Mientras que el zombie usa los libros como alimento y pasa de uno a otro sin remordimientos, el entregado ama a un libro o saga por encima de todos los demás y considera al autor una especie de dios. 
Es capaz de hablar exclusivamente mediante citas de su libro favorito, si le pedís algún consejo seguramente responderá con algo tipo "el mundo no es una fábrica de conceder deseos" o quizá con "no os diré que no lloréis, pues no todas las lágrimas son malas" según cual sea su género predilecto. Vive permanentemente a la espera de un nuevo libro de su autor dios, salvo que dicho autor dios haya fallecido, entonces tiene que consolarse leyendo una y otra vez sus obras (algo que iba a hacer de todos modos, porque es la característica principal del entregado). 
Podréis reconocerlos porque guardan bajo llave sus novelas favoritas, que con mucha seguridad están medio rotas de tantas veces que las ha sobado. Eso sí, no se os ocurra ponerles un dedo encima porque os lo arrancará. Antes podéis insultar a sus ancestros que a su saga predilecta. 
El escaso tiempo que no ocupa en releer su libro adorado y en sorprenderse de que le siga gustando tanto lo invierte en foros en los que otros entregados como él analizan al detalle la obra del autor y, en el caso de que la saga aún no haya terminado, proponen una teoría tras otra acerca de cómo puede acabar. Si su teoría llega a hacerse realidad, es posible que el entregado sufra un infarto y muera. Pero morirá feliz. 
Esta es mi categoría sin lugar a dudas. Y Patrick Rothfus tiene tooooooooda la culpa por ser tan genial y sublime en todos los aspectos. Os propongo un juego divertido: cada vez que diga lo maravillosamente que escribe este hombre, chupito. Coma etílico en media hora. 
El entregado es un espécimen inofensivo, a no ser que cometáis dos grandes fallos
- Decir que su libro/saga de cabecera es un espanto. Corred, insensatos. Temed la ira de un hombre apacible. 
- Peor todavía, decir que su libro/saga de cabecera es maravillosa. Si le dais pie a hablar de su obsesión, no os soltará jamás. Aunque os habréis ganado su amor de por vida. Las gallinas que entran por las que salen. 

Hasta aquí el Desvarío de lectora de hoy. ¿Formáis parte de alguna de estas categorías? Se aceptan sugerencias para futuras entradas, que me he quedado con ganas de más grupos de lectores. Feliz domingo, ¡nos leemos!

Esto no tiene nada que ver, pero es gracioso. Yo qué sé.