¡Hola, hola! Aquí vengo al ataque un domingo más con esa sección que me permite sacar mi porquería mental y compartirla con el resto del mundo: los Desvaríos de lectora. Además aprovecho para intentar sacaros una sonrisa, que de cara a volver a la rutina siempre viene bien (y más ahora que entramos en la recta final del curso, qué espanto).
Hoy vengo con una recopilación de algunas frases que nos toca escuchar a los lectores. Y no me refiero a "sí, el nuevo de George R.R. Martin cuesta 30€" ni a "no, el libro que buscas está descatalogado". Aunque estas también molestan bastante.
No, hablo de esa clase de frases que sueltan algunas personas y que te dejan sin saber muy bien qué contestar. A veces lo mejor es simplemente sonreír y asentir. Porque lo de que la lectura sea un hobby (que no hobbit) habitual para muchos es algo que resulta extraño e incomprensible para gran parte de la población, y claro, encontrarse con un lector para ellos es como darse de morros con un ornitorrinco en el Parque del Retiro: no saben procesarlo. Algunos puede que incluso saquen el móvil y os hagan una foto para conservar para siempre un recuerdo de un momento tan especial. Otros se piensan que somos como estrellas fugaces así que piden un deseo a toda prisa antes de que desaparezcamos y volvamos a nuestra cueva (porque los lectores vivimos en cuevas, esto es así).
Pero estoy desvariando. Vamos con esas frases.
1. Cuando, hablando con alguien a quien te acaban de presentar o que conoces poco, le comentas que te gusta leer:
¿Te gusta leer? ¿En serio?
Es para responderle: "No. Es bromi. Jiji." Nótese cómo está colocado el "jiji". Es importante usarlo con propiedad, que si no el mensaje no cala bien.
Podría entender que alguien te preguntase eso si le hubieses contado, no sé, que te gusta atropellar animalitos de campo en tu tiempo libre, pero que a estas alturas de la evolución humana alguien considere raro leer... Qué queréis que os diga, me recuerda un poco a esta gente de la Edad Media que despreciaba a los que sabían leer. ¿No os da miedo lo poco que han evolucionado algunas personas desde entonces?
Pero esta frase puede arreglarse más todavía si va acompañada con una cara de asco, como de haber chupado un limón. Aquí lo mejor es ni contestar, os dais la vuelta y os marcháis con elegancia. O le tiráis un zapato a la cara. Lo que os pida el cuerpo.
2. Cuando alguien va por primera vez a tu casa y ve tus estanterías:
¡Hala! ¡A ti te gusta mucho leer!
Esta por lo menos no es ofensiva, solo un comentario inocente de alguien con las dotes de observación de Sherlock Holmes por lo menos. Pero por algún motivo que no acabo de entender (probablemente porque estoy medio pirada) a mí esta frase me incomoda. Quizá se deba a que me parece extraño que lo que yo considero normal a alguien le parezca digno de mención. A saber. En cualquier caso, lo dicho: sonrío, asiento y a otro tema.
3. Cuando alguien (puntualicemos: este alguien NO es un lector habitual, solo ocasional) te habla de un libro que a ti no te suena de nada:
Ah, no sé, como tú lees...
Esto es algo que a los lectores no se nos termina de meter en la cabeza, menos mal que está el resto de la humanidad para intentar cambiarlo. Tú, como lector, debes haber oído hablar de cualquier libro que haya sido publicado desde que Gutenberg inventó la imprenta. Da igual el género, el autor, el idioma en el que esté escrito, lo tienes que conocer. Es tu obligación y tu responsabilidad. Si no, eres la vergüenza del gremio y te retiran el arma y la placa. Hombre, por favor. Un poquito de profesionalidad.
Siempre que oigo esta frase (me la dicen más de lo que me gustaría) no lo puedo evitar, me da la risa.
4. Cuando hablas de algo nuevo que has descubierto y que te ha gustado mucho, por ejemplo un grupo de música o una serie de televisión, siempre hay alguien que pregunta:
¿Eso qué es? ¿Un libro?
Cuando por fin la gente consigue asumir que tu principal hobby es la lectura, hacer que les entre en la cabeza que no es tu única ocupación en esta vida es ya misión imposible. Ni lo intentéis, no se lo van a creer. Un lector dedica su existencia a leer, y punto. Un lector no baila, no cocina, no va al cine, no sale a correr, no hace nada que no sea estar perdido entre las páginas a todas horas. El día que revelasteis vuestra condición de lectores perdisteis el derecho de poder hacer otras actividades.
Aquí es cuando vuelve a cobrar fuerza mi hipótesis de que los no-lectores están convencidos de que vivimos en cuevas frías sin electricidad ni mucho menos Internet y que echamos la tarde acariciando nuestros libros con embeleso susurrando "miiiiii tesssssssoro".
5. Cuando sales del cine de ver una adaptación de una de tus novelas favoritas con alguien que no se ha leído el libro y comentas que has echado en falta alguna parte clave y te preguntan:
¡Anda! ¿Pero hay libro?
Este ya es el patatús definitivo, cuando las tornas se invierten y eres tú, lector, el sorprendido, el indignado e incluso asqueado ante esa pregunta ofensiva para ti, que veneras cada letra de esa novela perfecta. "¡¡¡¿¿¿Cómo puedes no saber que hay un libro???!!!" es posible que preguntes con el mayor de los cabreos. Y tu amigo, aterrado, tartamudea una respuesta al ver que te empieza a salir humo de las fosas nasales.
Tranquilo, querido lector. Respira. Todos nos hemos encontrado en una situación parecida alguna vez. Pero lo importante es no perder los nervios. Ármate de paciencia y contesta que sí, y que si le ha gustado la película el libro puede que le guste incluso más. Y quién sabe, quizá así consigas lo más valioso del mundo: un amigo lector.
Hasta aquí mi ración semanal de resoplidos y ojos en blanco. ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha tocado enfrentaros a alguna de estas frases? ¡Feliz domingo!
















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