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miércoles, 8 de abril de 2015
Diario de una dama de provincias - E.M. Delafield
Título: Diario de una dama de provincias
Autor: E.M. Delafield
Editorial: Libros del asteroide
Este libro lo conocí en la blogosfera gracias a un par de reseñas muy positivas que me picaron la curiosidad, así que me hice con él en cuanto pude. Pero soy como soy y al poco me olvidé de que lo tenía y se quedó sin empezar, hasta que hace un par de días lo volví a encontrar por casualidad mientras buscaba otra novela. Y me dije, ¿por qué no? Así que decidí, esta vez sí, empezarlo. Casualidad de casualidades, ha resultado ser el libro que necesitaba justo ahora.
Sinopsis oficial
La dama de provincias vive en una preciosa casa de campo, tiene dos hijos encantadores y un marido que, cuando está con ella, acostumbra a dormitar tras las páginas del Times. Lleva un diario que le sirve para poner un poco de distancia con las cosas que le suceden; en él escribe sobre sus esfuerzos para equilibrar la economía familiar y lidiar con su temperamental cocinera y la sensible institutriz francesa de sus hijos; así como sobre su lucha constante por mantener a raya a su engreída vecina, Lady B., y sus denodados esfuerzos por estar siempre a la altura de las circunstancias.
El Diario de una dama de provincias es precisamente eso, el día a día de una mujer de clase media-alta que vive en el campo durante la Inglaterra de los años 30. La dama de provincias (quien por cierto carece de nombre) aprovecha esas páginas para descargar sus frustraciones y plantearse dudas suscitadas por sus interacciones sociales, a la par que nos sitúa en su entorno familiar y nos habla de su precaria situación económica.
La premisa del libro es bastante sencilla y puede erróneamente parecer aburrida. Una señora plantando tulipanes no le interesa a nadie. Bien, si seguimos esta idea y descartamos el libro sí estaremos cometiendo un error. La dama de provincias resulta ser una mujer adelantada a su tiempo que armada con una buena dosis de sarcasmo se enfrenta al tiempo en el que le ha tocado vivir, en el que mantener las apariencias y dar sensación de opulencia está a la orden del día.
Nos presenta una sociedad atrapada a medio camino entre las anticuadas convenciones sociales del siglo XIX y la verdadera época moderna que representa el XX en el que se encuentran. Los movimientos feministas comienzan a cobrar fuerza, pero en la casa de la dama de provincias no hay grandes cambios, ella es la que se ocupa de prácticamente todo mientras su marido Robert (qué bofetada le habría dado, que aburrimiento de señor) lanza algún que otro comentario monosilábico y en general vegeta en su sillón. Y por supuesto conoceremos a todas sus amigas y nos daremos cuenta de que las relaciones sociales no han cambiado demasiado desde entonces: no decimos todo lo que nos gustaría, sino que tenemos que mordernos la lengua y sonreír. De ahí nacen todas las dudas que apunta en su diario y que nos harán soltar más de una carcajada.
E.M. Delafield consigue con su novela crear unos personajes reales como la vida misma (no en vano se trata de una historia parcialmente autobiográfica) encabezados por una protagonista de postín con la que es imposible no encariñarse. Especialmente he adorado los momentos en los que se le ocurría soltar alguna broma que el resto de los asistentes a la fiesta no entendían, dando lugar a uno de esos silencios incómodos llenos de miradas esquivas. Era como estar leyendo una novela protagonizada por mí.
La única pega que le pongo es la abundancia de frases en francés sin traducción. Yo no hablo ni una triste palabra en ese idioma, habría agradecido una traducción a pie de página porque me he quedado con la sensación de perderme muchos momentos divertidos.
La reseña de hoy se queda un poco cortita, al igual que la novela de la que trata, sobre todo debido a que este es un libro complicado de analizar. Lo que la autora logra con el Diario de una dama de provincias es comparable a sacar un conejo de una chistera: obtiene algo estupendo a partir de "nada". Y es que se trata de rutina pura y dura convertida en algo divertido y digno de ser leído. Os lo recomiendo para vuestras horas bajas, para desconectar de lecturas pesadas o simplemente por el placer de reír al vernos reflejados en las páginas de un libro.
Os dejo con una foto de la edición inglesa que me ha parecido preciosa:
Etiquetas:
EM Delafield,
humor,
no ficción,
Reseña
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